22.3.10

La nada humana

Ahora que los meses han pasado, me doy cuenta de lo fácil que ha sido llegar a marzo, y casi también a abril. Ahora los días ya son algo más largos, comienza a haber luz, pero independientemente de esas cosas que se agradecen, soy feliz.

Por el contraste y por la distancia casi aséptica que da el paso del tiempo, pienso en el año pasado, mi primer año en Madrid, y en lo jodidamente tercos que fueron los días en pasar. Y me he dado cuenta del paquete de tiempo que fueron esos diez meses, bien envuelto en algo que sólo puedo identificar con alambre de espino, y ya enviado hacia el baúl de los recuerdos. Una maraña de días iguales de los que no quería sino escapar, como cuando en la noche busco la salida del pub de turno para respirar aire limpio. Pero mis pies estaban delicadamente envueltos con lija y el suelo hecho de cerillas.

Fue un infierno bien numerado del que conservo pocos recuerdos buenos y del que aprendí mucho acerca de la naturaleza de las cosas. Apenas encuentro nostalgia allí.
Podría haber sido mucho peor de haber bebido mucho menos o de no haber tenido a Lucía dos calles más arriba. Tomar el café o pasear, salir o hablar, entonces bien valían su tiempo en oro. El resto del tiempo podría cambiar lo de ser humano por un no muy cómodo traje de nada humana. Y recordando a Bukowski, "joder, no era ni mi día, ni mi año, ni mi vida".



La realidad tiende a pintar algunos sueños con colores más agresivos que los que el anhelo eligió en un principio. Por supuesto que muchos de ellos se quedan en borradores y retratos olvidados y olvidables. Pero sólo se aprende por el contraste, y por eso:

Gracias, meses cubiertos de mierda, no fue vuestra culpa, no supe viviros. Siempre os tendré en mala estima; pero de todas formas, gracias por haber venido a visitarme, pues vuestra ausencia es ahora mi felicidad.

1 comentario:

  1. Seguro que algo bueno trajeron aquellos meses, como la capacidad que tienes ahora para darte cuenta de que eres feliz. Además, sin el año pasado, no existiría el presente, se trata de pasar el bache para seguir avanzando.

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